Moby Dick vive. Y es una termita.

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Moby Dick vive. Y es una termita.

A ocho metros del suelo, dentro de una rama muerta en el dosel de la selva de la Guayana Francesa, un grupo de científicos abrió un trozo de madera y encontró algo que no esperaban.

Una termita con cara de ballena.

La historia

El equipo del entomólogo Rudolf Scheffrahn de la Universidad de Florida estaba tan sorprendido que en un primer momento pensó que había encontrado un género completamente nuevo. La cabeza del insecto soldado es larga, roma, con las mandíbulas casi ocultas por debajo — exactamente como el perfil de un cachalote visto de costado. Hasta la posición del socket antenal imita la del ojo de la ballena.

El nombre se eligió solo: Cryptotermes mobydicki. En honor a la novela de Herman Melville. Los coautores pensaron que era un nombre apropiado y caprichoso, como "orquídea fantasma" o "pulpo Dumbo".

Pero la cabeza no es decorativa

La termita soldado se posiciona en la entrada de las galerías de madera y literalmente tapona el agujero con su propia cabeza, bloqueando el ingreso de depredadores como las hormigas. Lo que parece un accidente estético es en realidad una solución evolutiva brillante: una cabeza diseñada para ser una puerta.

Una ballena de 18 metros y una termita de 1,3 milímetros llegaron a la misma forma por caminos completamente distintos, resolviendo problemas completamente distintos. Eso tiene nombre en biología — evolución convergente — y sigue siendo una de las cosas más raras y hermosas que hace la naturaleza.

El descubrimiento subraya la vasta cantidad de organismos sin nombre que todavía quedan por descubrir en el planeta. Solo se conocen unas 3.000 especies de termitas en el mundo. Cuántas más hay esperando en alguna rama a ocho metros del suelo es una pregunta que nadie puede responder todavía.